28 junio 2004

Sueños, vuelos y viajes

Siempre tuve una capacidad, que de mi conversacion y debate con la gente he descubierto que es bastante especial: Soñar.
No, no es una tontería. Resulta curioso que a veces la respuesta a mi pregunta "¿Sueñas?" sea "No". Y para mí soñar es algo diario, espectacular, en muchas ocasiones lúcidos. Es algo que tras una noche especialmente intensa no puedo evitar levantarme rápidamente para escribirlo. Tengo decenas de sueños escritos en simples archivos txt en el ordenador, y ya solía escribir en mi diario con sólo 12 o 13 años mis sueños, de los cuales recuerdo muchísimos gracias a ello.
¿Volar? Es algo que está presente en todos mis sueños lúcidos donde me apetece hacerlo, y en la mayoría de los no lúcidos donde necesito volar para salvar el mundo, o para escapar de los "malos", o para subirme a la torre desde donde se ve la mitad del planeta. O, sencillamente, para atravesar un túnel espacio/tiempo y seguir el hilo infinitesimal de la cuarta dimensión sin caerme al abismo. Es una sensación excitante, poderosa, pero que requiere mucho esfuerzo. Hay que concentrarse, cerrar los ojos a veces para hacer fuerza, tensar los músculos, y de pronto mi mente emana una energía que tira mi cuerpo hacia arriba... unos centímetros en algunos sueños, metros en otros, kilómetros en alguno de mis sueños récord, especialmente uno donde logré ver el planeta entero desde una altura de mas de diez mil kilómetros.
¿Viajar? Un sueño suele ser una proyección de tu mundo, pero en mi caso sólo ocurre una pequeña parte de veces; hay una gran parte de mis sueños que se desarrollan en ciudades, parajes, montañas, carreteras, subterráneos, minas, enormes edificios, bosques encantados, superficies cuatridimensionales, agujeros de gusano y muy muy muy raramente, el espacio exterior o el aire. Esto último es curioso dado que el vuelo es un tema imperante en casi todos ellos. Una enorme parte de mis sueños, precisamente los más espectaculares, se basan explícitamente en viajes. No por el hecho de que se desarrolle en lugares lejanos y exóticos, sino porque el sueño en sí es un viaje de una tierra a otra. Un largo, laborioso, impresionante y aventurero viaje repleto de anécdotas. Tanto siendo perseguido como persiguiendo, tanto buscando como encontrando, tanto solo como acompañado por una inmensa caravana de seres de todas clases.
La mayoria aparente de la gente no sueña, o no recuerda, o realmente no tiene mucho que contar al levantarse. ¿De dónde puede salir esta excesiva exhuberancia de situaciones, de las que he dado solo los dos ejemplos mas llamativos que me ocurren? Cuando alguien me dijo que podrías tener un viaje astral, en el que vuelas y viajas fuera de tu cuerpo, y al despertarte lo recordarías solo como un sueño, me estuve preguntando cuantas maravillas puede haber en ese mundo por el que viaja el alma... ¿Es así cuando se separa del cuerpo? Ojalá, porque me convence.