13 julio 2004

Teseractos, más sobre los sueños abstractos

Otra de mis extrañezas cada noche es soñar algo que es absolutamente imposible presenciar en la vida real. Un morphing en el que un planeta se transforma en una molécula, una persona a mi lado que se parte en dos pedazos y su tronco superior me habla agonizante, un reloj diabólico que cuenta hacia atrás en ningún sitio pero en todas partes, un choque infinito entre dos grandes masas que nunca llegaban a chocar a pesar de la enorme inercia debido a que se desplazaban en un entorno de mas de tres dimensiones que no era capaz de visualizar. El infinito camino que seguía a través de un sentido a través de una línea unidimensional siendo yo un ser adimensional encerrado en un cubo de cuatro dimensiones o teseracto, es el peor sueño que he podido tener en mi vida. Una línea recta es el camino más corto en un entorno tridimensional, pero ¿en uno cuatridimensional? Me dí cuenta de que en realidad a pesar de seguir hacia adelante solo daba círculos en ese entorno, círculos que veía como rectas. Es decir, un objeto bidimensional aplastado en forma de una dimensión debido a que estaba bidimensional respecto de un cubo de cuatro dimensiones.
Esa pesadilla me persiguió de los 10 a los 14 años con cierta regularidad que me hacía levantarme con sudores y a veces lágrimas. Recuerdo que en ocasiones mi madre me levantaba de la forma que más odiaba: encendiendo la luz.
Al encenderse en mitad de ese sueño, me entraba una angustia tan terrible, que me salía del cubo en una explosión viendo millones de números cayendo en chorro en blanco sobre fondo amarillo, al estilo de matrix. Me volvía rabioso, y me daban ganas de morirme o de matar, algo que afortunadamente se me pasaba a los pocos minutos, sobre todo apagando la dichosa luz.
Este sueño me marcó de dos formas: odio la luz en ciertas circunstancias, y no he vuelto a sentir temor en ningún otro tipo de pesadilla debido a que comparadas con ésta no eran más que cuentos de miedo para niños. Sólo recuerdo que una vez grité en un sueño donde se incendió mi cocina y cada vez que intentaba apagar el fuego ardía cada vez más, y cuando acabé rindiéndome en la lucha e intenté escapar por la puerta de la cocina, en medio de las llamas apareció mi abuela (que en aquellos tiempos estaba muerta) llamándome. Pero ni cabezas cortadas, ni el inmenso ejército de africanos, ni la destrucción de toda la ciudad a mi alrededor logró espantarme una pizca.
Aunque dentro del sueño, sólo y exclusivamente dentro de ellos, tengo dos temores irracionales tipo "fobia", a los cuales he encontrado una cierta explicación: el mar y los objetos inmensamente grandes (más que una catedral). No puedo soportar verlos. No es un temor, es simplemente que no puedo procesar mentalmente el detalle que implica "ver" sólo con la mente, sin el buffer que proporciona ver directamente con el nervio óptico. Mis sueños tienen un excesivo detalle que me impide poder procesar todo el contenido cuando éste se pasa de tamaño. Creo que no mucha gente es capaz de imaginarse con todo detalle el desprendimiento de un rascacielos al chocar contra éste una nave espacial, pero yo he visto eso con mis propios ojos a pesar de tener que decir que "sólo fue un sueño". Y lo recuerdo tan nítidamente como si hubiera estado en medio de la catástrofe del 11 de septiembre.
Y he visto el mar tras recorrer cientos de kilómetros en un autobús que me llevó a destino equivocado, y no podía mirarlo. Era como ver las olas del Age of Mithology con un Pentium II. Cuando dirigía mi vista a las olas, el mundo se ralentizaba y el mar se ampliaba centenares de veces en mi cabeza casi haciéndomela explotar... la espuma, el suave balanceo, el color, el viento, la ida y venida en la playa... tenía que retirar la mirada para que mi cerebro pudiera seguir procesando el resto del sueño.
Y el hecho de controlar mis propios sueños como si fuera una escena repetible cual peli americana, es parte de las consecuencias de tener sueños lúcidos en los que eres consciente de que es un sueño, y que es modificable mentalmente. He llegado a repetir hasta escenas de explosiones, y de caídas de personas desde grandes alturas, hasta que me convencía y quedaba bien. A veces me atascaba en un bucle infinito hasta que mi cabeza no podía más y despertaba súbitamente como si fuera un fusible que se ha fundido.
Aun así el sueño más impresionante que jamás he tenido no tiene ninguna de estas características, tenía una carga emocional implícita muy fuerte, sobre un león marginado que se volvía loco y atacaba a la población, siendo yo un periodista encargado de perseguirle a través de montañas y ciudades...
He sentido la necesidad de contar todo esto debido a la reacción que provocó en alguna gente los comentarios generalistas sobre mis sueños en el anterior post. Se necesitaban detalles para poder comprender lo que sentía y cómo sueño, y los he contado en la medida de lo posible. Espero que haya servido de algo. Si no, seguiré dándoos la vara con el tema. ;P